
Te alejas, me alejo, nos alejamos…
Impotente me encuentro paseando hacia ningún lugar,
Con la certeza de que si alguien sopla con la suficiente
Contundencia, me apagaré para siempre.
Mientras intento buscarme en los reflejos en los que ya no me reconozco.
Teniendo tanto que perder que lo único que me queda es quedarme inmóvil ante el abismo, que se encuentra ante mis pies. Siendo consciente que aunque salve los obstáculos en los días pares, nunca supe evitar la caída número tres.
Y de morros me encuentro de nuevo en el suelo,
Sin saber con certeza que zancadilla me hizo descender.
E intentas agarrarme, pero no puedo, me quedé paralizada,
La noche en que a mis sueños les salieron escarcha,
Y si te intento agarrar, me rompo.
Me rompo cada vez que me suben por la garganta esas ganas de llorar,
Y me las aguanto, porque no se lo que me pasa, y me pierdo en mi propio cuarto.
Solo quiero huir lejos de mi misma… donde el miedo ya no lleve mi nombre.